Honduras se une a la celebración por la declaración del casabe como patrimonio inmaterial de la humanidad

Seis Grados, Tegucigalpa. La declaración de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco) del Casabe, como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, es bien recibida por la comunidad garífuna de Honduras. Con lo cual se enriquece no solo su identidad a nivel internacional, sino que también impulsa el turismo con su historia, gastronomía y festividades tradicionales, que se convierten en una fuerza viva que sigue contribuyendo al desarrollo social y cultural del país.

Este miércoles 4 de diciembre, la Unesco felicitó en sus redes sociales a Honduras, Cuba, Haití, Venezuela y República Dominicana por este logro, tras realizar la postulación en marzo de 2023.

“En la mayoría de estos países es un elemento básico en la dieta diaria y conecta con el patrimonio indígena y africano de las comunidades. También fomenta la unidad, ya que cada comunidad valora su propia producción de casabe mientras reconoce las prácticas de los demás”, afirmó la Unesco en su portal web.

El casabe es un alimento ancestral que se elabora de la yuca, con un proceso tradicional que se ha mantenido arraigado en la cultura garífuna por generaciones. La cultura garífuna es una herencia única que se manifiesta en su idioma, música y danza, en la que, en el 2001, la UNESCO declaró su cultura como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, destacando su relevancia e influencia a nivel global.

Este alimento es un pan ácimo, crujiente, delgado y circular hecho de harina. Este se asa en un budare, comal o a la plancha. Según registros su producción y consumo se remonta a tiempos prehispánicos; se elabora a partir de la yuca o mandioca.

Los garífunas utilizan el casabe para acompañar una variedad de sus comidas. Es parte fundamental de la dieta alimenticia y herencia cultural y gastronómica que viene de las costumbres que les dejaron sus ancestros desde África-San Vicente-Honduras. En Honduras es un plato típico tradicional en las mesas de la comunidad garífuna, normalmente la utilizan como acompañante en sus platos alimenticios. El resto de la población la consume como aperitivo, horneado y sazonado con abundante ajo. Actualmente, existen varias microempresas que comercializan y exportan este producto, al extranjero.

Lo que hace aún más significativo este alimento es su característica comunitaria, pues para elaborarlo se necesita la ayuda de la familia entera, por lo que es una “Tradición familiar”.