Desde el XVI Congreso de Periodismo Turístico en Monterrey, crónica de la ruta Bogotá-Monterrey de Viva Aerobus: historia, flota, reconocimientos y cifras reales 2024-2025.

Seis Grados,Monterrey, Nuevo León México. Aterricé en la capital de Nuevo León procedente de Bogotá para cubrir el XVI Congreso Internacional de Periodismo Turístico de la OMPT, y lo hice en la misma ruta que hoy ocupa titulares en la industria aérea latinoamericana. No era un vuelo más. Era la materialización de una apuesta que lleva casi dos décadas reconfigurando la forma en que México vuela barato, y que ahora une sin escalas a dos de las ciudades más dinámicas del continente.

De los autobuses a los cielos: una historia con ADN binacional

Viva Aerobus nació en 2006 no como un experimento aislado, sino como un acuerdo entre el empresario mexicano del transporte Roberto Alcántara, a través de Grupo IAMSA, y la firma de inversión Irelandia Aviation, el vehículo detrás de Ryanair.

Esa sociedad le dio desde el origen una identidad de bajo costo puro. En su primer año operó con dos aeronaves desde el Aeropuerto Internacional de Monterrey y transportó más de un millón de pasajeros, una cifra que confirmó la demanda contenida en el norte del país.

El crecimiento no fue improvisado. En 2013 la compañía colocó lo que entonces fue el pedido más grande de Latinoamérica: 52 aeronaves Airbus A320 por 5,100 millones de dólares, lo que permitió retirar por completo los Boeing 737-300 en 2016. Esa estandarización se profundizó en julio de 2023 con un memorando por 90 Airbus A321neo adicionales, llevando su cartera de pedidos a 170 aviones. La decisión explica por qué hoy la empresa mantiene su base principal en Monterrey y ha abierto seis centros operativos secundarios en Ciudad de México, AIFA, Cancún, Guadalajara, Mérida y Tijuana.

La ruta que esperaban Bogotá y Monterrey

La inauguración oficial de Monterrey-Bogotá se celebró en el aeropuerto regiomontano con la presencia de la secretaria de Turismo de Nuevo León, Maricarmen Martínez Villarreal, el secretario federal Miguel Torruco Marqués, el cónsul general de Colombia Andrés Hernández Ramírez y el director general de Viva, Juan Carlos Zuazua. Fue, según las autoridades, la primera conexión directa sin escalas entre ambas ciudades, iniciada el 8 de junio.

La operación arrancó con dos frecuencias semanales en Airbus A320 y A321, con tarifas de lanzamiento imbatibles. Para Monterrey significó sumar su octava ruta internacional y consolidar 70 vuelos diarios y 31 rutas nacionales desde su hub. Para Colombia, representó una puerta directa al corredor industrial más potente del norte mexicano, sin pasar por Ciudad de México o Panamá. 

Una flota que se convirtió en argumento técnico

Volar esta ruta permite entender por qué la conversación sobre Viva ya no gira solo en torno al precio. En enero de 2024, ch-aviation, la firma global de inteligencia aérea que monitorea más de 4,800 aerolíneas, otorgó a Viva el reconocimiento internacional por operar la quinta flota más joven de Norteamérica y la más moderna de México, con 45 Airbus A320 y 36 A321 y una edad promedio de 5.45 años. Thomas Jaeger, director ejecutivo de ch-aviation, lo resumió como un premio a quienes entienden el valor de aviones que consumen menos combustible y emiten menos CO2.

Esa juventud no es estética. El A321neo que cubre la ruta incorpora motores de nueva generación y sharklets que reducen más de 20% el consumo frente a generaciones previas y recortan a la mitad la huella sonora. En un mercado donde la sostenibilidad ya pesa en las decisiones corporativas, ese dato se vuelve institucional, no promocional. 

Las cifras que explican el momento

El contexto bilateral ayuda a entender la apuesta. En el primer cuatrimestre del año de lanzamiento, Colombia se posicionó como el tercer país que más visitantes envió a México por vía aérea, con más de 237 mil turistas, solo detrás de Estados Unidos y Canadá.

En paralelo, los mexicanos ocuparon el tercer lugar entre los visitantes extranjeros a Colombia en el primer trimestre, después de estadounidenses y ecuatorianos. Es un flujo simétrico y en crecimiento.

Viva supo capitalizarlo. En 2023 transportó casi 25 millones de pasajeros tras recibir 12 aviones nuevos y abrir 50 rutas. A pesar de las inspecciones globales a motores Pratt & Whitney que limitaron flota en toda la industria, cerró 2025 con un récord de 29.9 millones de usuarios, con un factor de ocupación consolidado de 82.8%. En términos financieros, la compañía reportó ingresos por 2,565 millones de dólares en 2024 y una plantilla de más de 5,100 empleados. Son números que la colocan, junto a Volaris, en el control de más del 70% del mercado doméstico mexicano. 

Más allá del vuelo: conectividad terrestre e interlínea

Un elemento que distingue a esta aerolínea en Monterrey es su integración con Grupo IAMSA. El pasajero que llega de Bogotá no solo conecta con más de 30 destinos internos, sino que puede enlazar vía terrestre con ETN Turistar, Primera Plus, Autovías o La Línea con descuentos de hasta 50%. Para un periodista que cubre turismo de negocios, esa multimodalidad resuelve el último tramo hacia Saltillo, San Luis Potosí o la frontera de Texas sin comprar otro boleto aéreo.

A eso se suma una red de acuerdos que amplía el alcance sin necesidad de alianzas tradicionales: código compartido con Iberia y Aerus, e interlínea con Air Canada, Avianca y Emirates. En la práctica, un viajero colombiano puede emitir un solo itinerario Bogotá-Monterrey-Madrid o Bogotá-Monterrey-Toronto, algo impensable para una low cost hace diez años. 

¿Por qué importa para el periodismo turístico?

Desde la sala de prensa del Congreso, la conversación no es si el low cost es bueno o malo, sino cómo cambia los flujos informativos. Esta ruta acorta tiempos para coberturas binacionales, abarata costos para medios independientes y abre Monterrey como hub alternativo a Ciudad de México para conectar con el Caribe colombiano, Medellín y Cartagena, destinos que Viva reactivará en junio de 2026.

No hay aquí un publirreportaje. Hay una constatación: una aerolínea fundada por un operador de autobuses y una familia irlandesa ha logrado en 18 años pasar de dos aviones a más de 110, de un millón de pasajeros a casi treinta millones, y de volar solo al Bajío a conectar directamente la capital andina con la capital industrial del noreste mexicano. Lo hizo manteniendo una flota joven reconocida internacionalmente y un modelo que obliga a la industria a repensar tarifas, frecuencias y sostenibilidad.

Volé la ruta, la documenté y la entendí en su contexto. Bogotá-Monterrey no es solo un puente aéreo. Es la evidencia de que el periodismo turístico necesita mirar a las aerolíneas no como anunciantes, sino como infraestructuras críticas que modifican mapas, economías y narrativas. Y en ese mapa, Viva Aerobus ya no es el recién llegado. Es el operador que, desde Monterrey, está marcando el ritmo.