Debate sobre tasa aeroportuaria en Panamá de US$10 a pasajeros en tránsito que podría recaudar US$114 millones anuales. El sector turístico advierte sobre riesgos para la competitividad del hub de Tocumen.

Seis Grados, Ciudad de Panamá, Panamá. En el centro del debate económico y turístico regional, Panamá enfrenta una coyuntura estratégica que podría redefinir su posición como principal hub aéreo de las Américas. La propuesta legislativa de aplicar una tasa de 10 dólares a los pasajeros en tránsito en el Aeropuerto Internacional de Tocumen ha generado una reacción inmediata de los principales actores del sector turístico, hotelero y aeronáutico, que advierten sobre sus posibles efectos en la competitividad del país.

Un hub regional en riesgo estratégico por tasa aeroportuaria

Durante décadas, Panamá ha consolidado su posicionamiento como un nodo clave de conectividad aérea en el continente. Este modelo ha estado sustentado en una combinación de eficiencia operativa, ubicación geográfica privilegiada y una estructura de costos atractiva para aerolíneas y pasajeros.

El Aeropuerto Internacional de Tocumen, considerado el principal punto de conexión de la región, movilizó en 2025 un total de 20.981.855 pasajeros, la cifra anual más alta registrada en su historia. De ese total, más del 60 % corresponde a pasajeros en tránsito, lo que evidencia la dependencia del modelo económico aeroportuario del flujo de conexiones internacionales.

La introducción de una tasa adicional, en este contexto, representa un cambio estructural que podría alterar la lógica de operación de aerolíneas y la preferencia de rutas en la región.

La propuesta legislativa y su impacto económico

El anteproyecto de ley en discusión, identificado como Anteproyecto de Ley 131 presentado ante la Asamblea Nacional de Panamá, plantea la creación de una “Tasa de Uso de Instalaciones Aeroportuarias en Tránsito” de 10 dólares por pasajero en conexión. Según estimaciones difundidas en medios especializados y análisis económicos, esta medida podría generar ingresos cercanos a 114 millones de dólares anuales para el Estado panameño.

El destino de estos fondos estaría orientado en un 70 % al sistema de salud nacional, mientras que el 30 % restante se destinaría al fortalecimiento de la red aeroportuaria del país.

Si bien la propuesta presenta un argumento fiscal relevante, expertos del sector advierten que el análisis debe considerar efectos indirectos sobre el turismo, la logística y la inversión extranjera.

Rechazo del sector turístico y hotelero

Diversas organizaciones, entre ellas asociaciones hoteleras, agencias de viaje y gremios turísticos, han manifestado su rechazo a la iniciativa. Argumentan que la medida podría erosionar la ventaja competitiva que ha permitido a Panamá posicionarse como el principal hub de conexiones en América Latina.

El sector sostiene que la introducción de un costo adicional podría incentivar a las aerolíneas a rediseñar sus rutas hacia otros aeropuertos regionales con menores cargas tarifarias, como Bogotá, Lima o San Salvador. Este fenómeno, conocido como “reconfiguración de rutas”, tiene implicaciones directas en la reducción del flujo de pasajeros y en la disminución de ingresos asociados al turismo.

Asimismo, programas estratégicos como el “stopover”, que promueven la conversión de escalas en estadías turísticas dentro del país, podrían verse afectados negativamente. La percepción de un mayor costo total de viaje podría desincentivar a los viajeros a elegir Panamá como destino intermedio.

Efectos en la cadena de valor turística

Más allá del impacto en el tráfico aéreo, la eventual implementación de la tasa podría generar efectos en cascada sobre toda la cadena de valor del turismo. Hoteles, operadores turísticos, transporte, comercio y empleo dependen en gran medida del volumen de visitantes que llegan al país, ya sea como destino final o como escala prolongada.

Los gremios advierten que una reducción en el flujo de pasajeros en tránsito podría traducirse en menores niveles de ocupación hotelera, caída en el consumo turístico y una desaceleración en la actividad económica vinculada al sector.

Además, se ha señalado la ausencia de estudios técnicos integrales que respalden la medida, lo que genera incertidumbre entre inversionistas y actores del mercado. La estabilidad jurídica y la previsibilidad económica son factores determinantes para mantener la confianza en el ecosistema turístico panameño.

Panamá ante una decisión clave

El debate sobre la tasa aeroportuaria trasciende lo fiscal y se posiciona como una decisión estratégica de país. Panamá ha construido su reputación internacional como un puente natural entre las Américas, y cualquier modificación en su estructura de costos debe evaluarse cuidadosamente para evitar comprometer ese posicionamiento.

La discusión actual pone sobre la mesa la necesidad de equilibrar los objetivos de recaudación fiscal con la sostenibilidad del modelo turístico y logístico. En un entorno altamente competitivo, donde otros hubs regionales buscan captar mayor participación de mercado, la toma de decisiones debe basarse en análisis técnicos rigurosos y en una visión de largo plazo.

En este escenario, el futuro del hub de Tocumen y su rol en la conectividad continental dependerán de la capacidad del país para preservar su competitividad sin sacrificar sus necesidades de desarrollo interno. La industria turística, por su parte, permanece atenta a una resolución que podría marcar un antes y un después en la dinámica del transporte aéreo en América Latina.