Durante mi viaje por Saltillo, Coahuila, descubrí una historia poco conocida que conecta a Marilyn Monroe con México. Entre cultura, memoria, turismo y patrimonio, recorrí un estado que guarda una sorprendente relación con una de las figuras más icónicas del siglo XX.
Saltillo, donde comenzó una historia que nunca imaginé encontrar
Seis Grados, Saltillo Coahuila, Llegué esperando encontrar una ciudad histórica del norte de México, con su reconocida tradición cultural, sus museos y la hospitalidad que caracteriza a Coahuila. Lo que no imaginaba era que parte de este viaje terminaría llevándome a seguir las huellas de una mujer que, más de seis décadas después de su muerte, continúa despertando fascinación en todo el mundo, y ella es, Marilyn Monroe.
En pleno año del centenario de su nacimiento, la figura de Marilyn vuelve a ocupar titulares internacionales, exposiciones y publicaciones especiales. Sin embargo, lejos de Hollywood y de los reflectores de Los Ángeles, existe una conexión profunda con México que muchos desconocen y que tiene uno de sus capítulos más importantes precisamente en Coahuila.
Mientras recorría Saltillo, entendí que este estado no solo conserva parte de la historia industrial, cultural y turística del norte mexicano. También guarda una inesperada relación con uno de los mayores íconos de la cultura popular del siglo XX.
La sorprendente raíz coahuilense de Marilyn Monroe
La mayoría conoce a Marilyn Monroe como la actriz que protagonizó películas como Los caballeros las prefieren rubias o La tentación vive arriba. Sin embargo, pocos saben que su historia familiar tiene un vínculo directo con Coahuila.
Diversas investigaciones históricas señalan que Gladys Pearl Baker, madre de Marilyn Monroe, nació en Piedras Negras, Coahuila, en 1902. Aquella información, documentada por distintos medios especializados y publicaciones culturales, revela una conexión mexicana que durante muchos años pasó desapercibida para el gran público.

Mientras caminaba por Saltillo y escuchaba historias locales sobre la identidad de Coahuila, resultaba inevitable pensar que una parte de la historia de Marilyn también comenzó en este territorio del norte de México.
No se trata únicamente de una curiosidad biográfica. Es un detalle que ayuda a entender por qué la actriz mantuvo durante años una relación cercana con México y por qué visitó el país en distintas ocasiones a lo largo de su vida.
México, un país que marcó la vida de Marilyn
La relación de Marilyn Monroe con México fue mucho más profunda de lo que suele contarse.
Existen registros de varios viajes realizados por la actriz a Ciudad de México, Acapulco y Ciudad Juárez. En algunas ocasiones llegó acompañada por amigos cercanos como Frank Sinatra. También se conocen fotografías de sus visitas a restaurantes tradicionales mexicanos y testimonios que describen el afecto que sentía por la cultura del país.
Uno de los episodios más recordados ocurrió en 1962, pocos meses antes de su muerte, cuando visitó México en busca de muebles coloniales para su residencia en California. Durante aquel viaje conoció al guionista mexicano José Bolaños, con quien mantuvo una breve pero intensa relación que quedó registrada en distintas investigaciones y publicaciones posteriores.
También existe otro detalle que refleja esa conexión emocional con México. En una de las últimas sesiones fotográficas de su vida apareció utilizando un suéter artesanal elaborado por manos mexicanas. Décadas después, aquella prenda alcanzó un valor de 167.500 dólares en una subasta internacional, convirtiéndose en una pieza histórica vinculada al legado de la actriz.
Saltillo, una ciudad que me sorprendió más allá de lo esperado
Mi experiencia en Saltillo terminó convirtiéndose en algo mucho más amplio que una simple visita turística.
La ciudad posee una identidad propia que combina historia, tradición y modernidad. Rodeada por la Sierra, ofrece escenarios naturales, espacios culturales y una creciente propuesta turística que ha fortalecido su presencia dentro de México. Actualmente cuenta con más de veinte museos y se ha consolidado como punto estratégico para explorar la reconocida Ruta Vinos & Dinos, uno de los proyectos turísticos más importantes de Coahuila.



Mientras recorría sus calles, museos y espacios históricos, entendí que Saltillo tiene una capacidad especial para sorprender al visitante. Es una ciudad que no necesita exagerar sus virtudes. Su riqueza cultural aparece de forma natural, permitiendo descubrir historias que muchas veces no figuran en las guías tradicionales.
Y fue precisamente en ese contexto donde la figura de Marilyn Monroe volvió a aparecer constantemente durante mi viaje, como un recordatorio de que las grandes historias suelen encontrarse en los lugares menos esperados.
El centenario de una leyenda que sigue viva
El 1 de junio de 2026 se cumplen cien años del nacimiento de Marilyn Monroe. A nivel internacional, museos, editoriales y organizaciones culturales preparan exposiciones y homenajes especiales para recordar a una mujer cuya imagen continúa siendo una de las más reconocibles del planeta.
Sin embargo, detrás del mito de Hollywood existe una historia mucho más compleja. La de una mujer que mantuvo lazos personales, familiares y emocionales con México. Una mujer cuya madre nació en Coahuila y que encontró en territorio mexicano parte de las experiencias que marcaron sus últimos años de vida.
Por eso, mientras terminaba mi recorrido por Saltillo, comprendí que este viaje había adquirido un significado distinto. Ya no era únicamente una visita a una ciudad del norte mexicano. Era también una oportunidad para descubrir cómo los grandes personajes de la historia pueden estar conectados con territorios que muchas veces pasan desapercibidos para el turismo internacional.
Quizá esa sea la verdadera magia de viajar: encontrar historias inesperadas en lugares que jamás imaginamos relacionar con ellas.
Y en Coahuila, entre la fuerza cultural de Saltillo y la memoria de una de las mujeres más famosas del siglo XX, encontré precisamente eso.


