Seis Grados, Argentina.- Entre telares, lanas y manos expertas, la Fábrica de Alfombras de Catamarca conserva una tradición artesanal que comenzó hace más de siete décadas y que convirtió a la provincia en un referente de la producción textil hecha a mano.
Hay lugares donde el tiempo parece avanzar de otra manera. La Fábrica de Alfombras de Catamarca es uno de ellos. Allí, cada hilo, cada nudo y cada pasada del tejido forman parte de una tradición que comenzó a mediados del siglo XX y que todavía permanece viva.
Los orígenes de la fábrica se remontan a Andalgalá, donde un inmigrante de origen iraní, identificado en documentos históricos como Shihiman o Shimian, introdujo la técnica oriental de elaboración de alfombras tejidas a mano. Para desarrollar la actividad construyó los primeros telares y comenzó a transmitir un conocimiento artesanal de larga tradición. (Cámara de Diputados de la Nación)

El emprendimiento luego pasó a manos del Estado provincial y en 1954 se creó en la capital catamarqueña la Fábrica de Alfombras tejidas a mano, que también funcionó como escuela de oficio. De esta manera, además de producir, el establecimiento comenzó a formar a nuevas generaciones de artesanas. (Cámara de Diputados de la Nación)
Fábrica de Alfombras de Catamarca; trabajo que requiere paciencia
La elaboración de una alfombra comienza mucho antes de que aparezca el diseño terminado. El proceso incluye el dibujo, el urdido, el ovillado, el tejido y las tareas de terminación.
La técnica consiste en anudar manualmente hilos de lana de oveja sobre una estructura de hilos de algodón. Cada nudo ocupa un lugar determinado dentro del diseño y, a medida que avanza el trabajo, la imagen comienza a aparecer sobre el telar. (San Fernando del Valle de Catamarca)
El tiempo necesario depende del tamaño y de la complejidad de cada pieza. Algunas producciones pueden demandar meses e incluso más de un año de trabajo. Durante la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho 2025, desde la propia fábrica explicaron que determinadas alfombras pueden tardar hasta un año y medio en completarse. (Fiesta del Poncho)
Por eso, más que un objeto decorativo, cada alfombra representa una acumulación de horas de trabajo y conocimiento.

De Catamarca al mundo
La producción de la fábrica fue ganando reconocimiento fuera de la provincia y del país. Documentos legislativos y antecedentes históricos señalan que alfombras y tapices realizados en Catamarca llegaron a lugares como la Casa Blanca de Estados Unidos, el Parlamento italiano y el Kremlin, además de instituciones y dependencias oficiales de distintos países europeos. (Sitio Senado Catamarca)
Entre las piezas de grandes dimensiones se recuerda una alfombra encargada por la Fundación Fortabat en 1981. La pieza medía 10 por 5 metros, alcanzó un peso aproximado de 300 kilos y requirió el trabajo coordinado de urdidores, ovilladoras, dibujantes y tejedoras. (CEDOP)
También forma parte de este patrimonio textil el tapiz “Spes Nostra”, ubicado en la Catedral Basílica Nuestra Señora del Valle, con dimensiones de cinco por cinco metros. (CEDOP)

Un patrimonio que sigue vivo
Actualmente, la Fábrica de Alfombras funciona en el Predio Ferial de San Fernando del Valle de Catamarca y depende del área provincial vinculada a las artesanías. El espacio mantiene su carácter productivo y, al mismo tiempo, constituye un atractivo para quienes quieren conocer de cerca una técnica artesanal que se transmite entre generaciones. (San Fernando del Valle de Catamarca)
La historia de la fábrica también es la historia de las mujeres que aprendieron el oficio y lo convirtieron en una forma de trabajo y de expresión cultural. Generación tras generación, las tejedoras fueron conservando conocimientos que no se encuentran solamente en los libros: están en las manos, en la mirada y en la experiencia adquirida frente al telar.
En un tiempo dominado por la producción industrial y la fabricación en serie, la Fábrica de Alfombras de Catamarca propone otra lógica: la de crear despacio, respetando un proceso manual y haciendo que cada pieza sea diferente.
Por eso, cuando una alfombra abandona el telar, no solamente termina un trabajo. También queda plasmada una parte de la historia cultural de Catamarca.


