Hay destinos cuya identidad puede explicarse a partir de un paisaje. Atlixco es uno de ellos. Ubicado a las faldas del Popocatépetl, Pueblo Mágico que recibió su incorporación al programa de la Sectur en 2015 y mantiene una estrecha relación con la producción florícola que le ha valido el apelativo de “Ciudad de las Flores”.
Seis Grados, México.- Flores a los pies del Popocatépetl, millones de esferas que convierten el vidrio en tradición y una ciudad milenaria levantada alrededor de la pirámide con el basamento más grande del mundo. Todo esto y mucho más es el estado de Puebla. Y es que, en Puebla la denominación de Pueblo Mágico tiene múltiples rostros.
Puebla es uno de los estados mexicanos donde la historia parece haberse quedado a vivir entre calles, plazas, templos, mercados, talleres y paisajes naturales.
Su territorio se extiende entre regiones vinculadas con la Sierra Madre del Sur, la Sierra Madre Oriental y la Llanura Costera del Golfo, y esa diversidad geográfica se refleja también en sus expresiones culturales y turísticas.
Atlixco, guardían de flores y volcanes
El estado cuenta con 12 Pueblos Mágicos: Cuetzalan, Cholula, Atlixco, Chignahuapan, Zacatlán de las Manzanas, Huauchinango, Pahuatlán, Tlatlauquitepec, Huejotzingo, Tetela de Ocampo, Teziutlán y Xicotepec.
Hablar de ellos como si fueran una colección de destinos similares es reducir su riqueza. Cada uno posee una personalidad propia. En esta primera aproximación, Atlixco, Chignahuapan y Cholula ofrecen tres maneras diferentes de entender el patrimonio de Puebla.
Atlixco mira permanentemente al Popocatépetl y encuentra su identidad en las flores; Chignahuapan convirtió la elaboración artesanal de esferas navideñas en una actividad económica y cultural que trasciende generaciones; y Cholula conserva, prácticamente superpuestas, las huellas de una civilización prehispánica y del proceso de evangelización novohispano.

Hay destinos cuya identidad puede explicarse a partir de un paisaje. Atlixco es uno de ellos. Ubicado a las faldas del Popocatépetl, Pueblo Mágico que recibió su incorporación al programa de la Sectur en 2015 y mantiene una estrecha relación con la producción florícola que le ha valido el apelativo de “Ciudad de las Flores”.
Su propio nombre da una pista de esa relación con el territorio. Atl-ix-co, de raíz náhuatl, se interpreta como “agua en el valle o en la superficie del suelo”. Antes de llamarse Atlixco, la región fue conocida como Cuauhquechollan y Acapetlahuacan.

La fertilidad de sus tierras hizo de la región importante zona agrícola durante el periodo virreinal. Con el paso del tiempo llegaron también distintas órdenes religiosas, que dejaron como legado templos y conventos que forman parte del patrimonio arquitectónico del destino.
El paisaje sigue teniendo un protagonista indiscutible: el Popocatépetl.
Una de las experiencias que marcan la visita es contemplar el volcán desde el Cerro de San Miguel, al amanecer o cuando comienza a caer la tarde. La montaña se convierte en telón de fondo de una ciudad donde las flores, árboles frutales y viveros forman parte de la vida cotidiana.
En Colonia Cabrera, los viveros muestran una de las actividades económicas y culturales que han contribuido a construir la identidad de Atlixco.
La tradición florística también se expresa durante sus celebraciones. El Huey Atlixcáyotl, que tiene lugar en septiembre, reúne música, danzas y manifestaciones culturales de distintas regiones de Puebla. La Sectur lo identifica como una de las principales expresiones festivas del destino.
El patrimonio arquitectónico completa el recorrido. El Ex Convento del Carmen, la Capilla de la Tercera Orden, el Templo de la Merced y los murales del Palacio Municipal forman parte de los atractivos que permiten recorrer diferentes etapas de la historia de Atlixco. Sobresale el Mirador del Cerro de San Miguel, desde donde el paisaje adquiere otra dimensión.
Y, la gastronomía. La cecina atlixquense, acompañada de aguacate, queso fresco y ensalada de nopales, es uno de los sabores característicos de la localidad, mientras que nieves, helados, moles, pipianes y adobos amplían la experiencia gastronómica.
Datos relevantes de Atlixco
- Pueblo Mágico desde: 2015
- Identidad: flores, agricultura, patrimonio religioso y Popocatépetl.
- Tradición emblemática: Huey Atlixcáyotl.
- Postal imprescindible: Popocatépetl desde el Cerro de San Miguel.
- Sabor local: cecina atlixquense.
- Imperdibles: murales del Palacio Municipal, Capilla de la Tercera Orden y vistas al volcán.
En nuestro siguiente recorrido por Puebla, hablaremos de Chignahuapan, donde el vidrio se convierte en Navidad.
Con información de Conexión Turística.


